Trinidad y Tobago, un paraíso de gran biodiversidad con más de 3.000 especies, colabora con el Fondo de Biodiversidad del Caribe para proteger sus vitales ecosistemas costeros y su rica vida marina.
Trinidad y Tobago es una cautivadora nación de dos islas, un mosaico de vibrantes ecosistemas rebosantes de vida. Desde exuberantes selvas tropicales repletas de aves exóticas hasta vibrantes arrecifes de coral repletos de peces de colores, este paraíso caribeño alberga más de 3000 especies únicas.
Los ecosistemas costeros de la isla desempeñan un papel vital en la protección de sus litorales. Arrecifes de coral, manglares, humedales y praderas marinas saludables actúan como barreras naturales, protegiendo las islas de la erosión y las mareas de tormenta. En Tobago, por ejemplo, casi toda la costa depende de estos ecosistemas vitales para su protección.
El CBF promueve iniciativas que protegen y restauran los ecosistemas costeros críticos de Trinidad y Tobago. Esto garantiza la salud de los arrecifes de coral, los manglares y otros hábitats vitales, fomentando la resiliencia a largo plazo de las islas.
Apoyamos proyectos que promueven prácticas sostenibles en Trinidad y Tobago. Esto incluye iniciativas centradas en la gestión sostenible de recursos y la reducción de amenazas a la biodiversidad.
El CBF reconoce la importancia del liderazgo local en las iniciativas de conservación. Apoyamos programas que empoderan a las comunidades y fortalecen su capacidad para gestionar eficazmente sus recursos naturales.
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