La República Dominicana se ve afectada por cambios en las precipitaciones (estacionales y regionales), el aumento del nivel del mar y el aumento de la intensidad y frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Factores de riesgo socioeconómico, como la urbanización descontrolada y la pobreza generalizada, han provocado que un gran número de personas vulnerables vivan en zonas propensas a desastres. Los fenómenos climáticos, como las sequías y las inundaciones, tienen el mayor impacto en las comunidades que viven en zonas ribereñas y costeras, que representan más del 60% de la población dominicana.
En Miches, la agricultura, la pesca y el turismo son las principales actividades económicas para su sustento. Este municipio costero alberga dos refugios de vida silvestre —Laguna Redonda y Laguna Limón—, así como ecosistemas de manglares, dragos y bosques. Estas áreas están particularmente expuestas a huracanes y tormentas, y se ven afectadas por el uso de agroquímicos, la sobrepesca, la extracción de materiales de los ríos, la deforestación de los barrancos y la sedimentación de los arroyos.
Por lo tanto, para aumentar la resiliencia de las personas a los huracanes y tormentas, y mejorar la gestión de los ecosistemas costeros y marinos, REDDOM y CEBSE están adoptando un enfoque de adaptación basado en ecosistemas liderado localmente para: catalizar acciones sostenibles y colaborativas; fortalecer la toma de decisiones científicamente informada y la co-creación de soluciones; entrelazar la gobernanza, los intereses económicos, ambientales y sociales; replicar experiencias previas que involucran la participación de múltiples partes interesadas; y ampliar las iniciativas de forestación de manglares y dragos.