Los ecosistemas costeros de Antigua y Barbuda, Jamaica y República Dominicana experimentan múltiples factores de estrés relacionados con el cambio climático, como el aumento de la temperatura superficial del mar, la elevación del nivel del mar y la mayor frecuencia y severidad de huracanes y sequías. Estos factores se suman a los impactos ya existentes de la agricultura, la expansión de los asentamientos, la contaminación, la gestión inadecuada de residuos y la pesca insostenible. Estas presiones combinadas provocan la muerte regresiva de los arrecifes de coral y la pérdida de la cubierta protectora de manglares, lo que afecta especialmente a las comunidades costeras que dependen en gran medida de los recursos y servicios de estos ecosistemas. Además, el deterioro de la calidad del agua y de las playas tiene impactos más generalizados, afectando el turismo y la pesca, sectores fundamentales para las economías de los países caribeños. Para aumentar la resiliencia de los ecosistemas costeros, las comunidades y la economía en general, el proyecto restaurará los arrecifes de coral, los manglares y la vegetación ribereña, y apoyará medios de vida alternativos y sostenibles basados en los servicios ecosistémicos costeros, así como mejoras en las prácticas pesqueras y agrícolas. Se espera que esto mejore el bienestar socioeconómico tanto a corto como a largo plazo. Los resultados del proyecto se documentarán a través de un monitoreo ecológico y socioeconómico constante, y las lecciones aprendidas se compartirán mediante una plataforma de gestión de conocimientos que brinde acceso a datos e información para mejorar la eficiencia y los resultados de futuras iniciativas de AbE y acciones nacionales de adaptación en general.