Impulsando la economía azul del Caribe: Vinculando las finanzas, la ciencia y la acción comunitaria para la resiliencia costera.

Promover la financiación sostenible para la conservación costera y marina.

El Fondo Caribeño para la Biodiversidad (CBF, por sus siglas en inglés) sigue desempeñando un papel importante en el fomento de la financiación sostenible para la conservación de la biodiversidad en toda la región. Creado en 2012 a raíz de un llamamiento directo de los gobiernos caribeños para apoyar los objetivos de conservación 20x20, el CBF ha movilizado y entregado más de 35 millones de dólares estadounidenses en apoyo financiero y técnico a iniciativas ambientales en 16 países del Caribe.

Estas inversiones han fortalecido la gestión de las áreas protegidas, mejorado la capacidad institucional y ampliado los enfoques innovadores de financiación para la conservación, que se centran cada vez más en los vastos ecosistemas costeros y marinos de la región.

La brecha de financiación sigue siendo significativa.

A pesar de los avances, el desafío financiero sigue siendo considerable. Un análisis reciente del CBF indica que se requieren aproximadamente 576 millones de dólares anuales solo para la gestión de áreas marinas protegidas con el fin de alcanzar los objetivos de conservación para 2030 en el Caribe. A nivel mundial, se estima que la brecha de financiación de la biodiversidad oscila entre 600 y 800 mil millones de dólares anuales.

En el Caribe, el gasto público en áreas protegidas representa, en promedio, aproximadamente el uno por ciento de los presupuestos nacionales, lo que equivale a unos 1,18 dólares estadounidenses por hectárea. Esto pone de manifiesto la urgente necesidad de mecanismos de financiación innovadores y una mayor participación del sector privado.

Caribbean BluEFin: un motor de la transformación de la Economía Azul

En este contexto, el proyecto Caribbean Blue Finance (Caribbean BluEFin) se ha consolidado como un motor clave para la transformación de la economía azul regional. El proyecto es ejecutado por el CBF con el apoyo financiero del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y se implementa a través del PNUMA.

Su objetivo es crear y fortalecer oportunidades de economía azul basadas en la naturaleza en todo el Caribe, mediante la implementación de mecanismos de financiamiento innovadores para la conservación de los ecosistemas costeros y marinos. Al poner en marcha herramientas como los mercados de carbono azul, los instrumentos de financiamiento de la biodiversidad y los flujos de ingresos vinculados al turismo sostenible, Caribbean BluEFin busca generar rentabilidad económica que no dependa de presupuestos públicos limitados, al tiempo que ofrece beneficios climáticos, para la biodiversidad y para las comunidades.

Vinculando la ciencia, la política y las finanzas a través del carbono azul.

Estas aspiraciones coinciden plenamente con los debates de la reciente Conferencia Internacional sobre Carbono Azul y Humedales, en la que Tanja Lieuw, Directora del Programa de Financiación para la Conservación, representó a la CBF. La conferencia reunió a científicos, responsables políticos, profesionales de la conservación, comunidades locales y financiadores climáticos de toda América Latina y el Caribe para compartir investigaciones y soluciones políticas para la protección y restauración de los ecosistemas de carbono azul.

La convergencia fue evidente. Los avances técnicos en la medición, el reporte y la verificación (MRV) del carbono están mejorando rápidamente la viabilidad de los mercados de carbono azul. Estudios de caso de países como Colombia, Surinam, Trinidad y Tobago, Panamá y Estados Unidos demostraron cómo los manglares y las praderas marinas pueden generar créditos de carbono de alta integridad cuando se apoyan en ciencia sólida y marcos normativos robustos.

Participación comunitaria y reparto de beneficios

Igualmente importante fue el énfasis que la conferencia puso en la participación comunitaria y el reparto de beneficios. La investigación destacó que, si bien una cantidad sustancial de financiación climática llega a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), solo alrededor del 10 por ciento llega directamente a las comunidades locales.

La experiencia en toda la región sigue demostrando que la participación temprana de las comunidades, de las mujeres como agentes económicos y de las conexiones culturales locales son fundamentales para garantizar la sostenibilidad y la apropiación a largo plazo de las iniciativas de la Economía Azul.

¿Qué sigue?

Estas lecciones están sirviendo de base para la evolución de los pilares más amplios de la Economía Azul del CBF. Reconociendo que la financiación debe ir acompañada de instituciones sólidas, sistemas de datos y una gobernanza inclusiva, el CBF trabajará estrechamente con socios como la Organización de Estados del Caribe Oriental para fortalecer los entornos normativos, impulsar los marcos de MRV (Sistemas de Monitoreo, Reporte y Verificación) y apoyar los compromisos nacionales en el marco de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) a través de su proyecto Caribbean BluEFin.