El monitoreo de los arrecifes de coral en República Dominicana genera información crucial para la conservación.

Los arrecifes de coral de la República Dominicana enfrentan crecientes amenazas por el aumento de la temperatura oceánica y las enfermedades de los corales, lo que urge su monitoreo científico. Coordinada por la Red Dominicana de Arrecifes (RAD), con la asesoría técnica de The Nature Conservancy (TNC), una iniciativa nacional ha monitoreado la salud de los corales entre 2021 y 2024, proporcionando datos vitales para fundamentar las estrategias de conservación.

A través de la Comisión Nacional de Enfermedades del Coral y el Plan para el Estudio de la Epizootiología del Coral, y con el apoyo técnico y logístico del Centro para la Conservación y el Desarrollo Ecológico de la Bahía de Samaná y sus Alrededores (CEBSE), los investigadores realizaron 10 expediciones trimestrales en 20 sitios arrecifales en cinco puntos clave de la costa atlántica de la República Dominicana. A partir de 183 registros de censos, los científicos documentaron dos importantes eventos de mortalidad masiva:

  • 2021: Un brote grave de la enfermedad de pérdida de tejido de coral pétreo (SCTLD), que afectó principalmente Orbicella y Pseudodiploria especies.
  • 2023: Un evento masivo de blanqueamiento de corales, el más severo registrado, vinculado a temperaturas oceánicas extremas.

La tercera expedición de 2024 amplió el estudio más allá de los arrecifes de coral para incluir seis sitios de manglares y seis praderas de pastos marinos, la mayoría de los cuales se estudiaron por primera vez. Esta expansión se vinculó con MONITOREA, un proyecto coordinado por la Fundación Dominicana de Estudios Marítimos (FUNDEMAR) con el apoyo de TNC y financiación de la Embajada de Francia en la República Dominicana. El proyecto MONITOREA fortalece los esfuerzos para evaluar la salud de los ecosistemas costeros mediante la estructuración de estos estudios integrados, lo que refuerza la necesidad de estrategias continuas de monitoreo y mitigación.

Durante la última expedición, se detectó SCTLD en múltiples sitios, lo que pone de relieve su impacto persistente. Además, se observaron eventos de blanqueamiento de corales, lo que indica una mayor vulnerabilidad debido al cambio climático. Estos hallazgos refuerzan la urgencia de implementar estrategias de gestión adaptativa para prevenir un mayor deterioro del ecosistema.

El estudio también rastrea las poblaciones de peces loro (Scaridae), esenciales para la resiliencia de los arrecifes debido a su papel en el control de las macroalgas. Los datos de 2024 muestran una disminución continua en la abundancia y la biomasa, probablemente debido a la presión pesquera. Estas tendencias enfatizan la necesidad de una gestión pesquera a largo plazo para mantener la salud de los arrecifes.

Un componente crucial de esta iniciativa es el fortalecimiento de capacidades. El proyecto ha brindado capacitación práctica a jóvenes ecólogos, entre ellos Estefany Vargas (FUNDEMAR) y Yasmin Evangelista (MIMARENA), ambas estudiantes de último año de biología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Su trabajo en la recolección de datos contribuye a sus tesis de licenciatura, las cuales son cofinanciadas y codirigidas por TNC, lo que demuestra el impacto del proyecto en la educación en ciencias marinas en la República Dominicana.

Los hallazgos de esta iniciativa han dado lugar a tres publicaciones científicas revisadas por pares, lo que refuerza la importancia del monitoreo estructurado para comprender los cambios en los arrecifes de coral y los brotes de enfermedades. La investigación ha contribuido al debate global sobre la conservación de los arrecifes del Caribe, proporcionando un modelo para el monitoreo de ecosistemas a largo plazo.

De cara al futuro, existe una necesidad apremiante de fortalecer los programas de monitoreo, ampliar la capacitación técnica e implementar estrategias de conservación específicas para salvaguardar los arrecifes de coral dominicanos. El éxito de este proyecto resalta el poder de la colaboración, la conservación basada en datos y la inversión en la experiencia local para proteger estos frágiles ecosistemas para las generaciones futuras.

Coral con síntomas de enfermedad | Crédito de la foto: Samuel King

 

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