Este proyecto apoyó la restauración del ecosistema marino y el desarrollo del turismo sostenible en la costa noroeste de Santa Lucía mediante la creación de arrecifes artificiales, actividades de restauración de coral y capacitación en habilidades marinas. La iniciativa se diseñó para mejorar el hábitat de los arrecifes y ampliar las oportunidades de buceo y esnórquel, al tiempo que se fortalecía la capacidad técnica local en conservación marina. Los arrecifes artificiales se crearon utilizando embarcaciones hundidas deliberadamente y estructuras de restauración de coral, lo que contribuyó a crear nuevos hábitats para especies marinas y a diversificar los sitios turísticos en el norte de Santa Lucía.